No lo sé, Rick
NotMid 12/06/2026
Editorial NotMid en gotas
No parece que los venezolanos rebosen felicidad al ver que los responsables de la destrucción del país siguen aferrados al mando.
La realidad en las calles cuenta una historia muy distinta: maestros y universitarios exigiendo un salario digno; familiares de presos políticos clamando justicia; jubilados y pensionados reclamando un trato humano; y una inmensa mayoría de demócratas que solo piden elecciones libres.
Los únicos felices están en Miraflores.
Pero Miraflores no es Venezuela.
Y el panorama va mucho más allá. Ahora resulta que los militares entran a las zonas mineras, supuestamente para “ordenar” el caos.
¿A quién quieren engañar?
Todo el mundo sabe que son parte de la misma estructura criminal que ha devastado los estados Bolívar y Amazonas, operando codo a codo con “trenes” y sindicatos delictivos.
Por otro lado, el cinismo oficialista ya no tiene límites:
Delcy Rodríguez denuncia la “matraca” policial y la corrupción judicial como si acabara de aterrizar en el país.
Finge amnesia frente al oro de sangre, el saqueo petrolero y los oscuros lazos internacionales.
Diosdado Cabello, el implacable director de la orquesta represiva, ensaya el mismo guion al lamentarse por los policías corruptos y los presos que acumulan años tras las rejas sin una sentencia.
En un descarado ejercicio de supervivencia política, ambos intentan “echarle el muerto” exclusivamente a Nicolás, lavándose las manos como si no acumularan más de dos décadas enquistados en el poder.
Hoy se muestran solícitos y cooperativos con la Casa Blanca, pero siguen dándole la espalda a los venezolanos.
Hay movimientos tras bastidores y algunas señales en el tablero, pero aún no se le ve el queso a la tostada.
La paciencia ciudadana está al límite, pero la expectativa sigue intacta: esperamos y confiamos en que, más pronto que tarde, el cambio sea irreversible.

