NotMid 17/06/2026
Opinión NotMid
El reciente cuestionamiento de diversos especialistas sobre la magnitud real de la deuda venezolana abre un debate impostergable.
Con miles de millones de dólares en juego, una reestructuración deficiente no solo comprometería la recuperación económica actual, sino que condenaría el desarrollo de las próximas generaciones.
La complejidad técnica del problema ha favorecido históricamente la opacidad, un escenario ideal para el oportunismo financiero.
Ante esto, la respuesta no puede ser el repliegue tecnocrático.
El rol de los expertos es indispensable, pero su función principal debe ser democratizar el conocimiento, no monopolizarlo.
Urge traducir la complejidad de la deuda a términos accesibles para que los ciudadanos comprendan lo que está en riesgo.
La contraloría social y la exigencia de transparencia son las únicas garantías para que el destino del país no se negocie a espaldas de su gente.

