La combinación de una tormenta geomagnética G4 y una tormenta de radiación S4 pone en alerta a operadores satelitales y eléctricos, mientras las auroras boreales descienden a latitudes inéditas.
NotMid 20/01/2026
Ciencia y Tecnología
La Tierra atraviesa uno de los episodios de actividad solar más intensos de los últimos 22 años. Una poderosa eyección de masa coronal (CME), originada por una llamarada solar de clase X (la categoría más extrema), impactó contra la magnetosfera terrestre a velocidades extraordinarias, activando alertas rojas en los principales centros de monitoreo del clima espacial del mundo.
Los servicios meteorológicos advierten que este fenómeno ha alcanzado niveles que no se registraban desde las famosas “Tormentas de Halloween” en octubre de 2003.
Alerta Nivel G4: Riesgos para la infraestructura crítica
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) elevó la advertencia a tormenta geomagnética de nivel G4. En esta escala, los riesgos para la estabilidad tecnológica son significativos:
- Redes eléctricas: Posibles corrientes inducidas que pueden afectar transformadores y sistemas de protección.
- Navegación y GPS: Degradación de la precisión y posibles interrupciones en el posicionamiento global.
- Sistemas Satelitales: Los operadores deben realizar maniobras preventivas debido al aumento de la resistencia atmosférica y la acumulación de carga estática.
“Estamos en comunicación constante con la NASA, la aviación comercial y los operadores de redes para asegurar que el impacto sea controlado”, explicó el pronosticador Shawn Dahl.
Radiación S4: Un desafío para el espacio y la aviación
Paralelamente, se ha detectado una tormenta de radiación solar S4, la mayor en más de 20 años. Este fenómeno afecta principalmente a:
- Astronautas: En la Estación Espacial Internacional (EEI), los protocolos obligan a refugiarse en módulos blindados.
- Aviación Polar: Los vuelos que cruzan los polos están siendo desviados o alertados por posibles fallos en comunicaciones de alta frecuencia y un ligero aumento en la exposición a la radiación.
¿Por qué ocurre esto ahora?
Este evento no es un caso aislado, sino parte de una secuencia de erupciones de una región activa del Sol particularmente densa en manchas solares. Actualmente, nuestra estrella se encuentra en la fase de crecimiento de su ciclo natural de 11 años, acercándose al máximo solar.

¿Cómo nos protege la Tierra?
Cuando el Sol expulsa estas nubes de plasma, chocan contra la magnetosfera, el escudo magnético del planeta. Aunque este escudo nos protege de la radiación letal, la interacción genera corrientes eléctricas que se propagan por la atmósfera y la superficie, causando las perturbaciones mencionadas.

El espectáculo en el cielo: Auroras globales
A pesar de los riesgos tecnológicos, la tormenta ha regalado un espectáculo visual sin precedentes. Las partículas energizadas, al interactuar con el oxígeno y nitrógeno de nuestra atmósfera, han generado auroras visibles en latitudes medias y bajas, donde rara vez se observan estos fenómenos.
Desde Europa hasta América, los cielos se han teñido de rojos y verdes en ráfagas de actividad llamadas “subtormentas”, que intensifican el brillo cada 20 minutos aproximadamente.

¿Qué sigue?
La vigilancia es constante. La región de manchas solares que originó este evento sigue apuntando hacia la Tierra, por lo que no se descartan nuevos episodios en los próximos días. Este evento nos recuerda nuestra vulnerabilidad y dependencia tecnológica en un sistema solar dinámico y, a veces, impredecible.
Agencias

