NotMid 31/07/2026
ESPAÑA
La frontera de Ceuta continuó siendo un paso desbordado durante la madrugada de este viernes para miles de personas procedentes de Marruecos. A pesar del numeroso despliegue de efectivos del Ejército de Tierra y de la Guardia Civil en la zona limítrofe, las fuerzas del orden no intervinieron en ningún momento, elevando a 49.000 el número de personas que han accedido por mar y tierra en las últimas 24 horas. El Gobierno aseguró a primera hora de la tarde que 37.500 de ellas ya han regresado a Marruecos.
Algunos de los migrantes, incrédulos, saludaban y daban las gracias mientras corrían en dirección al centro urbano y a los barrios más próximos a la frontera, como el del Príncipe.
“¡Amo Marruecos!”, exclamaba un joven a la carrera nada más saber que pisaba territorio español. “Pero mi país tiene que cambiar. ¡I love Spain!”, añadía frente a varios militares mientras continuaba a pie hacia las naves del Polígono del Tarajal, la primera zona de Ceuta colindante con Marruecos.
Durante la madrugada se vivieron escenas dramáticas, con migrantes que, desconcertados sobre el itinerario correcto, llegaron a saltar muros de una quincena de metros que conducían a una vía accesible también a pie.
Muchos preguntaban si ya se encontraban en España o si continuaban en su país, incapaces de creer que, pese al notable dispositivo de seguridad ordenado por el Gobierno, hubieran podido acceder con tanta facilidad y sin oposición.
Aunque el flujo de entradas continúa, una minoría ha optado por retornar por el mismo tramo costero por el que accedieron. “Se acabó, esto ha sido un engaño”, afirmaban varios de ellos a las puertas de la frontera.
Cientos de niños pasaron la noche en las calles del Polígono del Tarajal, tumbados directamente sobre cartones, plásticos o el asfalto. Uno de ellos, Mohamed, de 13 años y natural de Tetuán, preguntaba al reportero cuándo recibirían algo de comida o bebida por parte de los servicios asistenciales.
“Mis padres no saben que estoy aquí. He venido con muchos amigos”, comentaba. Al ser consultado sobre su intención de regresar a Marruecos, respondía con un rotundo no: “¡Viva Ceuta, amigo! Quiero ser español como tú. En mi país sólo hay hambre”.
Entre este numeroso grupo de menores había niños procedentes de ciudades del sur del país vecino, como Casablanca o Rabat. “Hemos venido en autobuses y taxis colectivos”, explicaba Adam, de 10 años.
Noche de Caos en la Ciudad
La madrugada resultó caótica en Ceuta. Cientos de personas durmieron en parques, bancos y gasolineras. Aunque se registraron denuncias vecinales y reportes de la prensa local sobre algunos robos, estos no cuentan con confirmación oficial.
Miles de marroquíes deambularon por la ciudad solicitando puntos para cargar sus teléfonos móviles, comprando alimentos en establecimientos o intentando cambiar sus dirhams a euros. Algunos mostraban heridas ensangrentadas y contusiones en los pies, brazos y piernas.
Un joven de apenas 20 años, con la ropa aún empapada, se acercó al periodista para mostrarle la palma de su mano derecha, donde llevaba escrito con bolígrafo azul el nombre “Loma Colmenar”. Buscaba refugio en ese barrio ceutí y, segundos después, se marchó en silencio con la mirada perdida.
Desde las laderas próximas a la línea fronteriza se divisaban columnas de humo en territorio marroquí. En Castillejos, la noche estuvo marcada por altercados que incluyeron la quema de varios vehículos y el asalto a puestos militares de control costero, según testimonios de vecinos de la localidad marroquí consultadas.
Hasta el momento, la Guardia Civil ha recuperado los cuerpos de 19 personas fallecidas mientras intentaban acceder a nado a la ciudad autónoma. A las siete de la mañana de este viernes, una pareja de buzos del instituto armado continuaba las labores de búsqueda de más víctimas junto al espigón que divide ambos países, rodeados de un mar de flotadores abandonados por quienes lograron tocar tierra.
Agencias

