NotMid 05/03/2026
USA en español
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha recrudecido su ofensiva verbal contra España. En una reciente entrevista telefónica con el New York Post, el mandatario calificó a España de “perdedora” y “hostil” hacia la OTAN, extendiendo sus críticas también al Reino Unido por no respaldar de forma incondicional la campaña de bombardeos en Irán.
“Tenemos muchos ganadores entre nuestros aliados”, afirmó Trump, “pero España es una perdedora y el Reino Unido ha sido muy decepcionante”.
El conflicto: El gasto militar y el uso de las bases
El eje de la disputa se divide en dos puntos críticos:
- La cuota del 5%: Trump insistió en sus reproches hacia el Gobierno de Pedro Sánchez por negarse a elevar el gasto en Defensa hasta el 5% del PIB. “Son los únicos que votaron en contra; no pagan”, reiteró el presidente.
- Uso de Morón y Rota: Aunque no hubo menciones directas en esta llamada, la ira de la Casa Blanca nace de la prohibición española de usar las bases estratégicas para la ofensiva en Irán, una postura que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya tildó de inaceptable.
Amenazas de embargo y represalias económicas
Por primera vez, el presidente ha puesto sobre la mesa la posibilidad de un embargo comercial. Aunque jurídicamente complejo, el abanico de represalias que baraja Washington es amplio y preocupante:
- Restricciones en el suministro de gas licuado.
- Endurecimiento de los visados para ciudadanos españoles.
- Bloqueo de tecnología en los contratos multimillonarios de material de Defensa.
“No son buenos compañeros, y nosotros tampoco lo seremos con España”, sentenció Trump, elevando una escalada dialéctica que dura ya nueve meses.
Guerra de mensajes: ¿Giro diplomático o firmeza?
Existe una contradicción evidente entre los mensajes que llegan de Washington y Madrid. Mientras la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insinuó que el mensaje de Trump había “calado” y que España empezaba a cooperar tras la amenaza de embargo, el Gobierno español mantiene una postura de hierro.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, fue tajante al desmentir cualquier cambio de rumbo: “Nuestra posición no ha cambiado en absoluto. No tengo tiempo para especular con lo que diga la portavoz”.
Contexto: España defiende que su compromiso con la seguridad colectiva es pleno (como demuestra el envío de una fragata a Chipre o su presencia en Turquía), pero mantiene su “no” rotundo al uso de su territorio para ataques ofensivos en Irán.
Agencias
