NotMid 09/03/2026
MUNDO
TEHERÁN – La ofensiva contra la República Islámica ha entrado en una fase de “máxima asfixia”. Tras nueve días de bombardeos ininterrumpidos, Israel y Estados Unidos han ampliado su lista de objetivos a la infraestructura petrolera, mientras sobre la mesa de guerra en Washington e Israel cobra fuerza una opción audaz: una operación terrestre para incautar el uranio enriquecido iraní.
La “Guerra del Agua y el Fuego”
La noche del sábado dejó imágenes apocalípticas en Teherán y Alborz, donde el bombardeo de depósitos de combustible generó columnas de humo visibles a kilómetros. Pero la escalada ha cruzado una frontera peligrosa: la guerra por el agua.
- Ataque en Bahrein: Irán golpeó una planta de desalinización en Manama, vital para el consumo humano en el Golfo.
- Represalia en Qeshm: Teherán denunció un ataque similar en su territorio, elevando el temor a una crisis humanitaria por desabastecimiento de agua en la región más árida del mundo.
El factor nuclear: ¿Incursión terrestre?
Fuentes de inteligencia apuntan a que el objetivo final no es solo degradar al ejército iraní, sino neutralizar su capacidad atómica. Estados Unidos e Israel discuten planes para confiscar 450 kilogramos de uranio enriquecido al 60%.
El material, suficiente para alcanzar el umbral nuclear en tiempo récord, se encuentra en búnkeres subterráneos en Isfahán, Fordow y Natanz. Se baraja el uso de fuerzas especiales para una extracción quirúrgica antes de que el régimen decida utilizarlo como último recurso.
Mojtaba Jamenei: Un líder en la mira
La designación de Mojtaba Jamenei como sucesor de su padre —muerto al inicio de esta ofensiva el 28 de febrero— no ha traído calma. Israel ya ha eliminado al secretario de su oficina militar y ha lanzado una advertencia letal: “El brazo largo de Israel perseguirá al sustituto”.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, ha intentado jugar la carta económica para frenar a Donald Trump, advirtiendo que la continuidad del conflicto disparará los precios del crudo y destruirá la capacidad de producción global.
Resistencia y desgaste
Pese al asedio, Irán demuestra que aún tiene capacidad de respuesta:
- Ataque masivo: Teherán lanzó 17 misiles y 117 drones contra los Emiratos Árabes Unidos.
- Impacto en Israel: Diez millones de israelíes se vieron obligados a refugiarse en búnkeres ante las andanadas de misiles balísticos y de fragmentación.
- El frente libanés: Hizbulá ha provocado la peor noche en el norte de Israel desde 2024, confirmando que, aunque diezmado, mantiene su capacidad de fuego.
La Guardia Revolucionaria asegura tener suministros para seis meses de guerra intensiva. Sin embargo, con el cielo dominado por la aviación aliada y sus depósitos de combustible en llamas, el tiempo de la República Islámica parece agotarse más rápido que sus reservas.
Agencias
