NotMid 12/06/2026
Opinión NotMid
Ayer comentábamos cómo Delcy y Diosdado pretenden lavarse las manos denunciando el retardo procesal, la corrupción judicial y la matraca policial, como si no tuvieran velas en ese entierro.
Ahora, en un episodio digno de Aunque usted no lo crea, el fiscal Larry Devoe se muestra “sorprendido” al descubrir que un ciudadano pasó siete años detenido en un recinto policial… sin siquiera ser presentado ante un tribunal.
Siete años.
Semejante aberración ya ocurría mientras Devoe ejercía como flamante secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos.
Un cargo que, por lo visto, solo utilizó para defender la gestión de Nicolás Maduro en la ONU y desmentir de manera sistemática las denuncias de las ONG y de las víctimas.
Devoe solo sigue el libreto del triángulo siniestro: desentenderse del desastre y desviar la mirada.
El fiscal calla y finge amnesia, emulando a quienes guardaron silencio sobre la visita de Karim Khan o la “fumigación” en las minas.
Estamos ante un claro modus operandi: la opereta del disimulo. Una puesta en escena donde todos aparentan desconcierto e indignación, aunque el teatro, obviamente, no es para el consumo interno.
En Venezuela ya nos conocemos las mañas. Hace tiempo que no engañan a nadie.
¡A otro perro con ese hueso!

