NotMid 19/07/2026
Editorial NotMid
A puertas del “proceso de diálogo” que arranca pasado mañana, conviene poner los pies sobre la tierra y formularnos una serie de interrogantes fundamentales a partir de los objetivos que se han anunciado públicamente.
Son preguntas básicas, planteadas con absoluta buena fe, que servirán como brújula para evaluar si el proceso marcha con seriedad o si se encamina, una vez más, hacia el descarrilamiento.
1. Designar un nuevo CNE para definir el cronograma electoral
¿El nuevo ente rector estará integrado por tres representantes del oficialismo y dos de la oposición, o se apostará de verdad por cinco rectores independientes?
¿La elección presidencial se celebrará antes o después de las parlamentarias?
¿Se elegirá a un presidente para completar el período actual o para iniciar un nuevo mandato de seis años?
¿Se abrirá de manera real y efectiva el Registro Electoral en el exterior para la diáspora?
2. Devolver los partidos, habilitar dirigentes y levantar vetos
¿Se permitirá finalmente la inscripción formal de Vente Venezuela como partido político, o diferirán la decisión indefinidamente?
¿Devolverán las siglas de AD, PCV, PJ y Voluntad Popular a sus legítimas directivas?
En el caso de Copei, ¿a quién se le entregará la tarjeta? ¿Se mantendrán los premios y privilegios a los sectores usurpadores?
3. Desmantelar el aparato represivo y liberar a los presos políticos
¿Hasta cuándo la existencia de prisioneros por razones políticas seguirá siendo una moneda de cambio?
¿Se procederá al desmantelamiento real del DGCIM y organismos afines, o asistiremos a una simple reestructuración cosmética?
4. Garantizar la plena libertad de expresión
¿Se derogarán de forma definitiva los instrumentos de censura y persecución, como la denominada Ley contra el Odio o los decretos de excepción?
¿Se levantará de inmediato el bloqueo sistemático a los medios de comunicación y portales digitales en Internet?
5. Contar con un Tribunal Supremo de Justicia adscrito a la Constitución
Al igual que con el CNE: ¿se designarán nuevos magistrados en todas las salas bajo criterios de mérito e idoneidad profesional, o se mantendrá el reparto de cuotas de poder?
¿Estas designaciones se realizarán con estricto apego a la Constitución de 1999 o se recurrirá a un marco normativo de transición?
El éxito o fracaso de este nuevo intento no se medirá por las fotos de la instalación ni por la elocuencia de los discursos iniciales.
Se medirá en las respuestas concretas a estas interrogantes.

