NotMid 11/05/2026
Editorial NotMid
Persiste un murmullo residual en ciertos sectores del chavismo, un ruido de fondo alimentado por quienes se aferran a la fantasía antiimperialista como último refugio. Es el estertor de una narrativa que ya no encuentra eco en la realidad.
Desde influencers de nulo alcance hasta pseudointelectuales de ocasión, pasando por radicales a sueldo y exalcaldes rescatados del olvido, la fauna que quedó desempleada tras el desmantelamiento del “circo” el pasado 3 de enero ha comenzado a ensayar reclamos y cuestionamientos.
A estas alturas, la ingenuidad resulta poco creíble. Habría que explicarles que el Niño Jesús no existe, aunque sospecho que no hace falta: conocen perfectamente la naturaleza del negocio y el precio de la caída.
Sin embargo, conviene no caer en el entusiasmo ante estos amagues de fractura interna. Lo que observamos no es una disidencia ideológica, sino un luto no procesado. Es la negación ante una derrota estrepitosa, protagonizada por actores que carecen de un marco teórico para explicar el presente y cuyos únicos valores de supervivencia son la viveza criolla y la pusilanimidad.
Se encuentran, en definitiva, en el limbo de la inercia. Un espacio donde el ruido no es señal de cambio, sino el eco de lo que ya dejó de ser.

