NotMid 12/10/2026
Opinión NotMid
Hubo un tiempo en que buena parte de la izquierda global orbitaba fascinada alrededor de Hugo Chávez.
No hablamos solo de partidos o dirigentes, sino de una variopinta constelación de intelectuales, burócratas de la ONU, artistas de Hollywood y académicos de prestigio.
Había petrodólares para repartir, había carisma a raudales y había ideología —delirante, sí, pero ideología al fin—. La combinación perfecta para que la intelectualidad bienpensante hiciese la vista gorda ante el desastre que ya se estaba gestando.
Luego vino Nicolás Maduro. Sin el brillo ni los recursos del predecesor, tuvo que sostener la estantería mediante la represión brutal.
Aquello erosionó algunos respaldos, pero no al nivel que cabía esperar: la coraza dogmática seguía intacta y muchos prefirieron atrincherarse en el dogma antes que admitir el fracaso.
La ecuación dio un vuelco definitivo cuando Donald Trump removió a Maduro e instaló a Delcy Rodríguez con un objetivo claro: desenganchar a Venezuela del eje antioccidental y desmontar el régimen pieza por pieza.
Hoy no hay dólares, no hay carisma y, para colmo de males, la ideología ha saltado por los aires.
Para esa misma izquierda internacional, seguir defendiendo lo que queda del chavismo se ha vuelto un ejercicio insostenible de disonancia cognitiva.
Resulta trágico-cómico declararse “antiimperialista” mientras se justifica a un gobierno apuntalado directamente por la Casa Blanca y dedicado a entregar a sus propios jerarcas uno a uno.
De aquel épico «rodilla en tierra» pasamos al pragmático «relájate y coopera».
Una bajada de pantalones que la militancia local del PSUV se tiene que tragar por pura supervivencia, pero que resulta inasumible para los vividores del progresismo internacional que convirtieron la causa bolivariana en una lucrativa forma de vida.
Incidentes como el protagonizado por Gustavo Petro la semana pasada no son anécdotas aisladas; son las primeras grietas de un edificio que se cae a pedazos.
Preparen palomitas, porque veremos muchas más.

