Es el Óscar Puente del Constitucional, el Diosdado Cabello chavista de ‘Con el mazo dando’
NotMid 07/10/2026
OPINIÓN
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
La sentencia del «matasentencias» Pumpido –verdugo del Derecho al servicio del poder político y el peor enemigo de la Nación Española– no es en favor del golpista Puigdemont, sino del golpista Sánchez; no se ha hecho para salvaguardar los derechos civiles de un ciudadano, sino para confiscarlos al servicio de una voluntad política sin límites y sin el menor respeto por nada que no sea la voluntad y conveniencia del Jefe. No es de extrañar que insulte al Tribunal Supremo -como si estuviera dentro de sus atribuciones juzgar al máximo juzgador en el poder judicial-, sino que, ya acostumbrado a su ilegítima función de Tribunal de Casación Sanchista, abronque a los que han molestado el decurso natural de una ley, la de Amnistía, que nació contra la Ley para favorecer a Sánchez y culmina ante la fosa de la Constitución sin un responso y con un escupitajo. No es de extrañar el voto de los cinco magistrados que se han escandalizado por el fondo y las formas usadas por este matón togado para agredir al tribunal que debería respetar. Pumpido es el Óscar Puente del Constitucional. No llega a Vichinski, es el Diosdado Cabello chavista de Con el mazo dando.
La argumentación, coces aparte, es -en basto, como corresponde a un jurista a feira o, como decía Quevedo, a «un juez mercadería»- la que Carl Schmitt pergeñó para Hitler en las Leyes Habilitantes de 1934, en las que la voluntad del Führer, al ser la del Pueblo Alemán, creaba derecho, era ley sobre la ley. Eso es algo que fascinó a Pablo Iglesias y la banda podemita cuando se llamaba CEPS, se la recomendaron a Chávez y él la asumió. Luego la reasumió Maduro para no reconocer los resultados electorales de 2024 y disolver la Asamblea Nacional. Y el último Maduro, podrido de despotismo, ha sido Sánchez -sin saberlo, porque para tirano no hay que estudiar- cuando dice que el Parlamento ya no representa la voluntad de la gente. En cambio, el Prostituto Amo, le ahorraré el diminutivo a su grandeza, la representa siempre y según le convenga.
En el siempre y el según entra Pumpido. Sánchez se hartó de decir que no pactaría con Bildu ni formaría gobierno con Podemos y que traería a España a Puigdemont para meterlo en la cárcel. La amnistía, dijo, como todo el PSOE entonces, era inconstitucional. Luego aseguró lo contrario, porque «ayudaría a la paz civil», aunque todos sabían que era el precio de la Moncloa. ¿Y Pumpido? Es capaz de respaldar una cosa y la contraria, a gusto del amo del PSOE, que es el suyo. El golpe de 2017 y todos los que dé Sánchez, que los dará, serían imposibles sin Pumpido. Para golpista, él.

