IA: La nueva General en la sombra de los conflictos globales
NotMid 30/03/2026
Ciencia y Tecnología
La destrucción de los radares venezolanos en la operación contra Nicolás Maduro fue solo el preludio. Poco después, miles de ataques coordinados sobre Irán confirmaron la tendencia. Si la invasión de Gaza marcó el inicio de un cambio tecnológico y Ucrania entronizó a los drones baratos, el conflicto con Irán representa el primer gran despliegue de ataques orquestados íntegramente por Inteligencia Artificial (IA).
Estamos ante una nueva era que desata un debate feroz entre la eficacia militar, el derecho internacional y la ética. El epicentro de este choque es Dario Amodei, fundador de Anthropic. El gigante de la IA mantiene un pulso con el Ejecutivo de Donald Trump al negarse a eliminar las salvaguardas de sus modelos para usos militares autónomos o vigilancia masiva.
“En algunos casos, creemos que la IA puede socavar, más que defender, los valores democráticos”, afirma Amodei, marcando una línea roja: la IA no debe decidir quién vive o muere sin supervisión humana.
Del análisis de días a la decisión en segundos
Bjorn Beam, exoficial de la CIA y analista en Arcano Research, describe un cambio de paradigma total. La tecnología actual permite procesar información de miles de sensores en segundos, un trabajo que antes requería horas de analistas humanos.
“En Ucrania vimos drones buscando objetivos de forma autónoma”, explica Beam. El experto identifica tres pilares de la IA en la guerra moderna:
- Recopilación y cruce masivo de datos.
- Inteligencia aplicada a ciberataques.
- Aceleración de la toma de decisiones (de días a minutos).
Sin embargo, esta velocidad tiene un precio ético. El general de brigada (r) Salvador Sánchez Tapia advierte: “No contemplo un campo de batalla desprovisto de seres humanos; las implicaciones éticas son impresionantes”.
Los nuevos reyes del negocio: Palantir y Anduril
En este escenario, el poder se desplaza de las fábricas de tanques a las oficinas de Silicon Valley. Empresas como Palantir —valorada en 370.000 millones de dólares— y Anduril se han convertido en los nuevos gigantes de la defensa.
- Proyecto Maven: El cerebro digital del Pentágono que fusiona imágenes de drones, satélites y redes sociales para ofrecer una visión total del campo de batalla.
- Anduril: Tras triunfar con drones autónomos, ahora lidera el proyecto del “soldado conectado” con gafas de realidad extendida.
Incluso la economía de la guerra está mutando. El centro de pensamiento Rand señala que la IA permite pasar de la “calidad extrema” (aviones de combate de miles de millones) a la “cantidad masiva” (enjambres de drones baratos y desechables).
Europa: El desafío de la autonomía
Mientras EE. UU. ya ha comprometido 75.000 millones de dólares en armas autónomas y otros 9.000 millones en infraestructura en la nube, la Unión Europea intenta no quedarse atrás. Idoia Salazar, presidenta de OdiseIA, señala que los límites éticos en tiempos de paz no pueden ser los mismos que en guerra, y que la Comisión Europea ya busca cómo integrar capas de ética en los algoritmos militares.
El reto para Europa es doble: legislar sin asfixiar la competitividad de su industria frente a potencias como China o Israel. Como advierte Sánchez Tapia, si la normativa europea es demasiado restrictiva, los ejércitos del continente acabarán dependiendo de proveedores extranjeros, perdiendo su soberanía tecnológica.
Agencias

