NotMid 03/08/2026
IberoAmérica
El proceso negociador que encamina a Venezuela hacia la transición democrática —principal aspiración de sus ciudadanos— dio su primer paso este sábado, a la espera del encuentro cara a cara que se llevará a cabo en Caracas a finales de semana. La delegación opositora tiene previsto viajar al país entre miércoles y jueves, tras solventar mediante una llamada telefónica y dos comunicados los “retrasos de última hora y distintas circunstancias” que dispararon falsos rumores de fracaso antes de iniciar el recorrido.
Aunque la complejidad de la coyuntura forzó un primer encuentro telemático, el proceso avanza según lo previsto con “una agenda aprobada, prioridades y reglas del juego muy claras”, confirmaron fuentes opositoras a los medios.
El desembarco en Caracas de la comisión técnico-política de la Asamblea Nacional de 2015 estará capitaneado por su presidenta, Dinorah Figuera, y su mano derecha, Ramón López (ambos de Primero Justicia), junto a sus copartidarios Juan Miguel Matheus y Jorge Millán, además de Marco Aurelio Quiñones y Sergio Vergara (exparlamentarios de Voluntad Popular, partido del ex prisionero político Leopoldo López). La agenda incluye un recorrido por la zona cero del doble terremoto en La Guaira, una parada indispensable dado que la reconstrucción del país encabeza las prioridades conjuntas, por delante del “fortalecimiento de la democracia” y los “derechos y garantías políticas” señalados en los comunicados oficiales.
La delegación opositora cuenta con el respaldo de Elimar Díaz y Julio César Moreno (Primero Justicia), así como de Macario González y Desiree Barboza (Voluntad Popular). Enfrente tendrán al equipo designado por Jorge Rodríguez, hermano mayor de la presidenta encargada Delcy. “Hemos establecido una agenda de trabajo con metas claras y verificables”, aseguró Rodríguez, quien estará acompañado por el exministro de Exteriores Jorge Arreaza, los vicepresidentes de la actual AN (América Pérez y Pedro Infante), la ministra Ana María San Juan y la parlamentaria Génesis Garvett. El depuesto líder bolivariano Nicolás Maduro, capturado por EE. UU. en enero pasado, “acogió con satisfacción” desde su prisión en Nueva York “cualquier vía de diálogo”.
Inmediatamente después de publicarse los comunicados, Estados Unidos dio su visto bueno a un proceso que ayudó a “facilitar”. “EE. UU. acoge con satisfacción este anuncio y reafirma su compromiso de apoyar los esfuerzos liderados por venezolanos para fortalecer las instituciones democráticas, ampliar las libertades políticas y avanzar hacia un futuro más estable y próspero”, certificó el Departamento de Estado.
En una entrevista con Fox, el secretario de Estado, Marco Rubio, recalcó que “no estamos en la era de la paciencia y la persistencia, pero estas cosas toman tiempo”, respaldando una ruta tutelada por su propia oficina. Un margen temporal marcado con firmeza por Washington, que impidió a Jorge Rodríguez utilizar los efectos del doble terremoto para postergar el inicio de las conversaciones.
El Departamento de Estado aspira a que, para diciembre, el proceso haya alcanzado objetivos clave como la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) —que reemplace al responsable del fraude de 2024— y la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). “Por último tienes que tener una transición. En algún momento tiene que haber elecciones legítimas en todos los niveles para que la gente sepa que el gobierno que está ahí es legítimo y escogido por el pueblo”, profundizó Rubio. En los mentideros de Caracas se estima que las presidenciales podrían celebrarse a finales de 2027, aunque el oficialismo ha maniobrado para adelantar comicios regionales, donde las encuestas apuntan a una derrota generalizada del chavismo.
“La prueba ácida de la negociación pide resultados y cronograma electoral a muy corto plazo. En los primeros 100 días, que es esa fecha mágica que se pone en los espacios de Gobierno que se estrenan”, avizoró la ciberconsultora política Carmen Beatriz Fernández.
La cuestión de los plazos también define las diferencias de la líder democrática María Corina Machado con Washington. “Sí, tiene que ver con las urgencias de la gente. Para los venezolanos cada día que pasa son vidas”, advirtió la Premio Nobel de la Paz, apartada de las negociaciones por decisión estadounidense. Pese a todo, Machado aseguró que no van a obstaculizar: “Todo lo que acerque al cumplimiento del mandato del 28-J [elecciones de 2024] tendrá nuestro apoyo. A mí nadie me va a poner bozal”.
“¿Por qué es tan importante este nuevo proceso de diálogo? Porque en realidad, más que un diálogo es el diseño, en buena medida ya definido, de la nueva estructura política e institucional del país. La mesa [de negociación] es el revestimiento de legitimidad. Para usar un símil jurídico: el Departamento de Estado hizo la ley y la mesa de diálogo va a elaborar el reglamento, dentro del margen de maniobra permitido. En cualquier caso, de ese proceso saldrá lo que caracterice el periodo de transición”, concluyó el analista político Ricardo Ríos.
Agencias

