Washington y Teherán compiten en una operación de búsqueda y rescate en las montañas de Juzestán bajo fuego de milicias locales.
NotMid 03/04/2026
MUNDO
Fuentes oficiales han confirmado a medios estadounidenses el rescate de uno de los dos tripulantes del cazabombardero F-15E derribado por las defensas antiaéreas de Irán. La operación, que se desarrolla en una abrupta zona montañosa al sur del país, continúa activa para localizar al segundo oficial. En la búsqueda participan helicópteros Black Hawk, cazas de quinta generación F-35 y drones MQ-9 Reaper.
Este incidente supone el primer derribo en combate tras más de un mes de ofensiva aérea estadounidense sobre suelo iraní. Aunque la agencia oficial iraní Tasnim afirmó inicialmente haber capturado a ambos pilotos —identificando erróneamente el avión como un F-35—, la falta de pruebas gráficas y el despliegue del Pentágono desmienten, por ahora, su captura.
Evidencias del derribo
Las imágenes analizadas de los restos del fuselaje confirman que se trata de un F-15E Strike Eagle. Los asientos eyectables, hallados lejos del impacto principal, indican que ambos tripulantes lograron abandonar la aeronave antes de la colisión, lo que mantiene la esperanza de encontrarlos con vida.
Un campo de batalla multidimensional
La situación sobre el terreno es crítica debido a varios factores:
- Geografía y clima: La búsqueda se centra en la provincia de Juzestán. La llegada de la noche dificulta las operaciones de visión térmica y navegación a baja cota.
- Resistencia local: Vídeos difundidos en redes sociales muestran a milicianos disparando contra los helicópteros de rescate estadounidenses.
- Guerra psicológica: Teherán ha ofrecido una recompensa de 60.000 dólares por cualquier información que conduzca a la captura de los militares. El gobernador de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad ha declarado que la prioridad absoluta es “capturarlos con vida” para utilizarlos como activos de propaganda.
El valor de la misión
Para los ayatolás, exhibir a los militares estadounidenses sería una palanca de negociación estratégica, sumándose a la presión que ya ejercen con la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz. Para Washington, el éxito de la misión de rescate no solo es una cuestión de honor militar, sino una necesidad política para evitar una escalada que obligue a una incursión terrestre a gran escala.
Por primera vez en los 35 días que dura el conflicto, se ha informado del despegue de interceptores iraníes para disputar el espacio aéreo durante la operación de rescate, poniendo a prueba la operatividad real de la fuerza aérea de Irán tras semanas de intensos bombardeos sobre sus bases.
Agencias

