NotMid 13/09/2026
Opinión NotMid
Han pasado ocho meses desde que se prometió una reconciliación que nunca llegó, mientras más de 400 venezolanos inocentes continúan tras las rejas en las mazmorras del régimen.
La represión no descansa: un activista social es secuestrado y desaparecido durante ocho horas con el fin de fabricarle un delito, y los familiares de los presos políticos sufren el hostigamiento de colectivos chavistas en las inmediaciones de la embajada de los Estados Unidos en Caracas, todo bajo la mirada pasiva de las autoridades.
En el estado Bolívar hay un nuevo mando militar, pero persisten las mafias y sus dinámicas criminales, un reflejo exacto de lo que ocurre en los pasillos de Miraflores.
Queda en evidencia que tanto el aparato represivo como los grupos paramilitares continúan activos, listos para ejecutar las órdenes directas del Ministerio del Interior.
Hoy, ese ministerio forma parte del engranaje de un gobierno provisional encabezado por Delcy y Jorge Rodríguez. Los tres son los principales responsables de cada atropello cometido.
Y es precisamente ese historial el equipaje oscuro que Delcy llevará consigo a Nueva York, si finalmente decide acudir a la Asamblea General de la ONU dentro de dos semanas.
Por más que intente proyectar una nueva imagen o ofrezca petróleo como moneda de cambio, la realidad es imborrable: ella representa a la cúpula que destruyó a Venezuela, impuso una dictadura y aplastó la soberanía popular a través de la persecución, la cárcel y la muerte.
Ninguna diplomacia de chequera ni cambio de guardarropa podrá ocultar al elefante en la habitación ante los ojos del mundo.
Esa es la verdadera cara que quedará registrada en cada fotografía en la sede de la ONU. ¡Suerte con eso!

