NotMid 07/08/2026
Editorial NotMid
Sin la presencia de María Corina Machado, sin libertad de prensa y con el aparato represivo operando a plena luz del día.
Así arrancó en La Carlota la iniciativa de diálogo promovida por Estados Unidos, bajo la sombra de los abusos del «rodrigato» y la conmoción por la muerte del preso político uruguayo José Breijo.
Cualquier mesa de negociación que aspire a legitimarse bajo los principios de respeto, buena fe y equidad debe garantizar, como condición mínima, un entorno neutral e inalterable. Pretender construir puentes mientras la contraparte despliega a sus esbirros para amedrentar, incautar material periodístico y acosar a la prensa no solo vicia el proceso: lo convierte en una farsa.
La elección del lugar tampoco es casual ni inocente. En los alrededores de La Carlota cayó asesinado en 2017 el estudiante David Vallenilla a manos de efectivos militares. Sentarse a hablar sobre la sangre derramada en ese mismo suelo exige una memoria histórica que el régimen pisotea deliberadamente.
Nada sorprende de este trío siniestro. Ellos y sus comparsas no son interlocutores válidos de una democracia, sino engranajes de la maquinaria represiva. Así lo reconfirma la indignante desfachatez de Arreaza al referirse a la jueza Afiuni.
A pesar del escepticismo justificado que embarga a la nación, le deseamos éxito a Dinorah y a su delegación.
El país, exhausto pero digno, lo merece y lo necesita.

