NotMid 12/04/2026
MUNDO
ISLAMABAD – Tras una maratoniana jornada de 21 horas de negociaciones en Pakistán, Estados Unidos e Irán han abandonado la mesa sin un acuerdo. El histórico cara a cara, el primero de este nivel desde la Revolución de 1979, ha chocado contra un muro infranqueable: la exigencia de Washington de una renuncia “verificable y duradera” de Teherán a la carrera nuclear.
El ultimátum de Washington
Bien avanzada la madrugada del domingo, el vicepresidente estadounidense JD Vance compareció con un mensaje tajante. Washington no acepta promesas a corto plazo; exige un “compromiso afirmativo” de que Irán nunca desarrollará armas atómicas.
“La pregunta es: ¿vemos un compromiso fundamental no solo para hoy, sino a largo plazo? Todavía no lo hemos visto”, subrayó Vance antes de abandonar el país. Según la Casa Blanca, la oferta presentada fue “clara y final”, pero Teherán decidió rechazarla, dejando la frágil tregua de dos semanas en un equilibrio precario.
La respuesta de Teherán: “Exigencias excesivas”
Desde el otro bando, el relato es de resistencia. La agencia oficial Tasnim atribuyó el fracaso a las “exigencias excesivas” de EE. UU. Fuentes iraníes aseguran que “la pelota está ahora en el tejado de Washington” y advierten que nada cambiará en el Estrecho de Ormuz hasta que se acepte un acuerdo “razonable”.
En una señal de la frialdad que rodea el proceso, Donald Trump ya había restado valor al encuentro horas antes: “Lleguemos a un acuerdo o no, me da igual… porque hemos ganado”.
Los tres nudos del conflicto
El diálogo, mediado por el jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, se dividió en tres frentes críticos donde no hubo consenso:
- El control de Ormuz: Irán insiste en cobrar peajes y mantener el control del estrecho, una línea roja para EE. UU. por su impacto en el mercado energético global.
- El expediente nuclear: Trump exige el fin del enriquecimiento de uranio y una solución para los 440 kilos de material altamente enriquecido ocultos bajo instalaciones bombardeadas.
- El factor Israel: Teherán reprocha a Washington su negativa a frenar los bombardeos israelíes en el Líbano.
Tensión en el mar
Mientras la diplomacia fracasaba en los despachos, la tensión escalaba en el agua. El Comando Central de EE. UU. ha iniciado movimientos navales para operaciones de desminado en el Estrecho de Ormuz. La respuesta de la Guardia Revolucionaria fue inmediata: cualquier buque militar que cruce el paso “será tratado con severidad”.
Tras el vacío político dejado en Islamabad, la región queda a merced de la disuasión militar, con ambas delegaciones de regreso en sus capitales y el diálogo, por ahora, en suspenso.
Agencias

