NotMid 05/09/2026
EUROPA
Los inversores en oro se vieron sorprendidos esta semana cuando los Países Bajos concluyeron una operación de varios meses para retirar lingotes por valor de miles de millones de dólares de Estados Unidos y Canadá, como medida preventiva ante una posible “situación de crisis” que podría afectar al comercio mundial.
El Banco Central de los Países Bajos (DNB) no especificó a qué crisis se refiere, aunque entre los principales escenarios que se barajan figuran las guerras en Europa del Este y en la región del Golfo, el repunte global de los rendimientos de los bonos públicos, las intervenciones de Japón en el mercado de divisas y las disputas comerciales entre Washington y el resto del mundo.
En los últimos seis meses, el DNB ha trasladado a Londres unas 86 toneladas de oro —valoradas en aproximadamente 12.300 millones de dólares a los precios actuales— desde sus instalaciones de almacenamiento en Nueva York y Ottawa. Esta cifra representa cerca del 27% de las 313 toneladas que el país mantiene depositadas en Norteamérica, según informó la entidad.
“El oro depositado en el Banco de Inglaterra debe cumplir con las normas internacionales vigentes en materia de comercio y se considera el más negociable del mundo, por lo que será el más accesible para el DNB en caso de emergencia”, afirmó el banco.
“Esperamos no tener que recurrir nunca a ellas, pero debemos reforzar nuestra resiliencia y preparación”, añadió el gobernador del DNB, Olaf Sleijpen.
El contexto de las reservas mundiales
La Reserva Federal de Nueva York sigue custodiando unas 6.300 toneladas de oro, en su gran mayoría pertenecientes a bancos centrales extranjeros e instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). La mayor parte de las reservas estadounidenses se encuentra en el Depósito de Metales Preciosos de Fort Knox, Kentucky.
La última auditoría oficial de las reservas de Fort Knox se remonta a 1953. El exministro de Hacienda Steven Mnuchin visitó las instalaciones en 2017, convirtiéndose en uno de los tres únicos titulares de este cargo en realizar el viaje desde su fundación en 1936. “Me alegro de que el oro esté a salvo”, publicó entonces en sus redes sociales.
Panorama y precios del metal precioso
Los precios del oro al contado han registrado una fuerte subida desde mediados de julio, con un incremento de casi el 12% que situó la onza en 4.477 dólares en las primeras operaciones del jueves. Por su parte, los futuros del oro se cotizaban a 4.523 dólares la onza.
Aunque aún se encuentran lejos del récord histórico de 5.589,38 dólares alcanzado a principios de enero, estas cifras reflejan una notable recuperación del metal amarillo de cara al tramo final del año.
“Los factores que han impulsado el regreso de los inversores al oro siguen vigentes y probablemente continuarán actuando como soporte en los próximos meses”, señaló Ole Hansen, responsable de estrategia de materias primas de Saxo Bank. Entre ellos destacó “las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal de EE. UU. y sus elevados niveles de deuda, la perspectiva de una nueva debilidad del dólar, la demanda de los bancos centrales y la persistente incertidumbre geopolítica”.
Las tensiones globales —como el conflicto en la región del Golfo y las disputas comerciales entre EE. UU. y Canadá— también podrían explicar la decisión del banco central neerlandés de acercar sus reservas. De hecho, las compras mundiales de oro por parte de los bancos centrales repuntaron en el primer semestre hasta alcanzar las 102 toneladas, según el Consejo Mundial del Oro.
El papel de los ETF y la perspectiva técnica
Los fondos cotizados (ETF) respaldados por oro también incrementaron sus activos con una inyección de 3.000 millones de dólares solo en julio, y los fondos seguidos por Bloomberg registraron una de sus mayores alzas diarias en casi un año.
“La corrección del oro parece haber tocado fondo”, apuntó Ewa Manthey, estratega de materias primas de ING en Londres. “El repunte en las compras de ETF y su resistencia frente a los elevados rendimientos de los bonos sugieren que la recuperación se asienta sobre bases más sólidas, aunque las ganancias futuras dependerán de la demanda de inversión y de la respuesta de la Fed ante la inflación persistente”.
De cara al futuro, desde Saxo Bank advierten de que la fortaleza del dólar, la postura restrictiva de la Reserva Federal y la posible moderación de las preocupaciones fiscales podrían influir en los precios durante el otoño. Según Ole Hansen, “desde el punto de vista técnico, si no se logra mantener la ruptura alcista —en particular, si se vuelve a caer por debajo de la media móvil de 200 días, situada cerca de los 4.519 dólares—, el actual impulso alcista podría debilitarse”.
Agencias

