NotMid 13/08/2026
IberoAmérica
A Cuba le queda poco combustible, pero no le falta sol. A medida que la crisis energética de la isla se ha agravado, los paneles solares suministrados por China han comenzado a multiplicarse por todo el territorio, ofreciendo un inesperado rayo de esperanza para una red eléctrica asfixiada por la escasez de carburantes, infraestructuras en ruinas y apagones constantes.
En los últimos dos años se han construido al menos 41 parques solares de tamaño medio y otros 18 de menor escala, según RenewAtlas, una base de datos que registra proyectos solares mediante imágenes por satélite. El Gobierno anunció en 2024 su previsión de levantar 92 parques medianos para 2028. Este impulso se aceleró tras una serie de apagones nacionales en 2024, provocados en parte por el desplome de las importaciones de crudo venezolano, explica Ricardo Torres Pérez, economista cubano de la American University.
No obstante, en una cruel paradoja, los cubanos continúan sufriendo largos periodos sin electricidad a pesar de este despliegue renovable. Los 10 millones de habitantes de la isla padecen cortes de luz cotidianos debido al agotamiento absoluto de las reservas, una situación agravada después de que la Administración Trump bloqueara a finales de enero prácticamente todos los envíos de energía hacia La Habana.
Entre la ambición solar y la cruda realidad
Sobre el papel, el salto cuantitativo es innegable:
- Capacidad potencial: Los nuevos parques podrían generar unos 1.000 megavatios a pleno rendimiento, casi cinco veces la capacidad instalada anterior y cerca de un tercio de la demanda máxima del país (3.200 megavatios).
- Aporte actual: La energía solar cubre ya alrededor del 10% de las necesidades eléctricas, frente al 3% de principios del año pasado, según datos oficiales.
- Red de tejados: Además de los macroproyectos, miles de familias y organizaciones han instalado paneles en sus hogares gracias a donaciones procedentes de China, España y otros países.
Sin embargo, “la realidad es que, aun así, los apagones han empeorado”, lamenta Torres Pérez, quien añade que, sin estos parques, la situación general sería insostenible.
El factor Pekín y la geopolítica de los paneles
Ante la crisis, China se ha consolidado como el salvavidas tecnológico y financiero de la isla. Pekín, responsable de fabricar el 80% de los paneles solares del mundo, exportó a Cuba equipos por valor de 117 millones de dólares en 2025, un salto drástico frente a los tres millones registrados en 2023, según datos aduaneros. Los registros también reflejan un incremento en el envío de sistemas de almacenamiento en baterías.
El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, indicó que los proyectos se han financiado parcialmente con los ingresos del níquel. Por su parte, el plan económico gubernamental para 2026 contempla 320 megavatios en paneles donados por China, secundada en menor medida por Vietnam y Japón.
Analistas apuntan a una estrategia de mayor alcance. Según un informe del think tank Inter-American Dialogue, China ha intensificado rápidamente su cooperación climática en el Caribe —zona clave de tránsito para sus materias primas—, consolidándose como el principal socio comercial de la región en detrimento de Estados Unidos. “China está ganando muchos puntos en toda la región con lo que está haciendo con Cuba”, subraya Jorge Piñón, experto en energía cubana de la Universidad de Texas.
Un cuello de botella estructural
El incremento de la capacidad fotovoltaica tropieza con graves obstáculos logísticos y técnicos que impiden su aprovechamiento óptimo:
- Colapso del combustible: Cuba declaró en mayo que se había quedado sin reservas petroleras. Aunque Washington ha autorizado puntualmente algunos cargamentos destinados al sector privado, la red dependiente de combustibles fósiles carece de estabilidad.
- Infraestructura obsoleta: Las centrales termoeléctricas y las líneas de transporte arrastran décadas de deterioro. Las pérdidas en la red eléctrica rondan el 16%, según las investigaciones de Torres Pérez, mientras que la insolvencia estatal imposibilita la modernización.
- Déficit de almacenamiento: El país aprovecha una fracción mínima de su nueva capacidad solar por la falta de baterías para gestionar la intermitencia del recurso, reconoció en abril el ministro de Energía. Hasta julio pasado solo se había instalado una unidad de almacenamiento, con otras tres previstas a corto plazo, de acuerdo con la prensa estatal.
Un horizonte incierto
Con al menos seis apagones generales en lo que va de año, además de innumerables cortes locales prolongados durante días, el colapso de los servicios básicos ha avivado el descontento social y las protestas en las calles. La energía solar ofrece una vía indispensable hacia el futuro, pero mientras el déficit de almacenamiento, el colapso de la red y la asfixia de carburantes persistan, el sol del Caribe seguirá brillando sobre una isla a oscuras.
AGENCIAS

