NotMid 25/05/2026
USA en español
Estados Unidos e Irán han alcanzado un principio de acuerdo para reabrir el Estrecho de Ormuz. El pacto contempla el levantamiento del bloqueo norteamericano a cambio de que Teherán se deshaga de su uranio altamente enriquecido. El texto, que pospone para una fase posterior la negociación profunda sobre el programa nuclear y los arsenales de armamento, está sujeto a la ratificación final del presidente Donald Trump y de la cúpula religiosa y militar iraní, un proceso que podría demorarse horas o días.
“Las negociaciones avanzan de manera ordenada y constructiva. He indicado a mis representantes que no se apresuren, ya que el tiempo está de nuestro lado. El bloqueo se mantendrá en plena vigencia hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo. Ambas partes deben tomarse su tiempo para asegurarse de que todo salga bien. ¡No puede haber errores! Nuestra relación con Irán se está volviendo mucho más profesional y productiva; sin embargo, deben comprender que no pueden desarrollar ni adquirir un arma nuclear”, escribió hoy Trump en sus redes sociales.
Pese al optimismo del mandatario, los halcones de Washington e Israel, así como los analistas partidarios de la línea dura contra Teherán, contienen el aliento entre el nerviosismo y la indignación. Trump inició las hostilidades prometiendo al pueblo iraní que la ayuda “estaba en camino” y que la caída del régimen era inevitable. La realidad ha sido diferente: aunque los bombardeos estadounidenses descabezaron al país —acabando con la vida del ayatolá Jamenei y parte de la cúpula—, el régimen teocrático resiste. Cuenta con menos barcos, aviones y misiles, pero sigue en pie.
Además, los críticos señalan una paradoja: el acuerdo busca reabrir un Estrecho de Ormuz que solo se cerró como consecuencia directa de los ataques masivos de EE. UU. Un estrecho abierto, pero bajo un mayor control de la Guardia Revolucionaria, dibuja un escenario geopolítico peor que el de febrero. Asimismo, al aplazarse la cuestión nuclear, Irán podría recuperar el acceso a miles de millones de dólares que permanecían congelados en el extranjero.
“Todo ha sido en vano”
La sensación predominante en Washington es de desconcierto y decepción. “El rumoreado alto el fuego de 60 días —bajo la falsa premisa de que Irán negociará de buena fe— es un desastre. ¡Todo lo logrado por la ‘Operación Furia Épica’ habrá sido en vano!”, lamentó el senador republicano Roger Wicker.
Hace apenas unas semanas, las líneas rojas de Teherán orbitaban exclusivamente en torno a su programa nuclear, manteniendo la postura de los últimos quince años. Sin embargo, tras lo que las autoridades militares y religiosas iraníes interpretan como un éxito de resistencia frente al brutal despliegue estadounidense, las prioridades han cambiado. Hoy, Irán maneja mejores cartas en la mesa: puede capitalizar la seguridad en el Estrecho de Ormuz para exigir un alivio económico inmediato e impensable hace poco, postergando el debate nuclear para una segunda etapa.
“Pagar a la Guardia Revolucionaria”
Las críticas desde el propio sector republicano no se han hecho esperar. “El acuerdo propuesto parece sacado del manual de Wendy Sherman, Robert Malley y Ben Rhodes: pagar a la Guardia Revolucionaria para que financie un programa de armas de destrucción masiva y aterrorice al mundo. Esto no tiene nada de ‘América Primero’, es un claro ‘abran el maldito estrecho’. Lo correcto habría sido negar a Irán el acceso al dinero y destruir su capacidad operativa para que no amenace a nuestros aliados”, criticó Mike Pompeo, secretario de Estado durante el primer mandato de Trump, aludiendo a los arquitectos de la diplomacia de la era Obama.
En la misma línea se pronunció el influyente senador Lindsey Graham, uno de los defensores más férreos de Israel en el Capitolio:
“Si se firma un acuerdo para poner fin al conflicto porque se asume que no podemos proteger el Estrecho de Ormuz del terrorismo iraní, o porque Irán aún puede destruir la infraestructura petrolera del Golfo, Teherán será percibido como la fuerza dominante. Esta combinación alterará de forma drástica el equilibrio de poder en la región y, con el tiempo, se convertirá en una pesadilla para Israel. Además, hace que uno se pregunte para qué empezó la guerra”.
El dilema del uranio
Si el pacto se cierra en estos términos, espoleado por la urgencia de Trump de declarar la victoria y pasar página a un conflicto que ha disparado la inflación y el precio de la gasolina, el balance final corre el riesgo de leerse como un fracaso estratégico. En lugar de forzar concesiones en el dossier nuclear —la gran obsesión de Trump—, la guerra parece haber incrementado la influencia regional de Irán. La necesidad global de desbloquear el petróleo ha terminado primando sobre la desnuclearización.
“¿Ahora aceptamos que el material nuclear permanezca en Irán? ¿Qué sentido tiene eso? Hay muchas explicaciones pendientes”, cuestionó el senador republicano Thom Tillis.
Por su parte, Mark Dubowitz, director ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias, recurrió a las redes sociales para alertar de que las condiciones actuales son incluso más laxas que las del JCPOA de 2015: “La ‘Furia Épica’ duró 40 días; la tregua ya va por 60. Los ejércitos de EE. UU. e Israel ganaron la guerra, pero si estos términos son precisos, el régimen está ganando la tregua. El único lugar donde Irán siempre vence a Estados Unidos es en la mesa de negociaciones”.
Los expertos regionales coinciden en que este borrador no equivale al exhaustivo tratado de Obama, sino que se asemeja más al Plan Conjunto de Acción interino de 2013. Una tibieza que alarma a figuras como el senador Ted Cruz:
“La decisión del presidente Trump de atacar a Irán fue la más trascendental de su segundo mandato. Logramos resultados militares extraordinarios, hundiendo su armada y barriendo sus misiles y drones. Si el resultado de todo ese esfuerzo es que un régimen islamista que aún corea ‘muerte a América’ reciba miles de millones de dólares, mantenga el control de Ormuz y pueda seguir enriqueciendo uranio, estaremos ante un error desastroso”
Agencias

