NotMid 04/09/2026
Opinión NotMid
Resulta escandaloso que a estas alturas —a ocho meses del #3Ene y en plena euforia por los anuncios del llamado “acuerdo del siglo”— Venezuela siga perpetuando un expediente de arbitrariedades y salvajadas contra cientos de inocentes.
Son ciudadanos encarcelados por el mero capricho de Maduro, sus cómplices y sus herederos.
Ninguna coartada política puede justificar semejante infamia, agravada cada día por abusos sistemáticos que ultrajan la dignidad tanto de los detenidos como de sus familias.
Nada explica, tampoco, el flagrante incumplimiento del compromiso público asumido por el presidente Trump y sus funcionarios: la promesa de que todos los presos políticos recuperarían la libertad como piedra angular de una fase genuina de reconciliación y estabilización.
La prolongación de esta aberrante práctica del régimen, precisamente en este momento crucial, no hace sino socavar los indicadores de éxito de cualquier plan estratégico.
Al mismo tiempo, siembra una profunda desconfianza sobre la hoja de ruta en marcha y multiplica las sospechas sobre lo que realmente ocurre tras bambalinas en Venezuela, muy lejos de los focos, las promesas y la propaganda oficial.

