NotMid 09/07/2026
Opinión NotMid
Como señala la ONG Provea, la libertad plena concedida a la jueza María Lourdes Afiuni no repara los graves daños infligidos contra su humanidad, su tiempo y su vida.
Del mismo modo, el trágico desenlace de Víctor Quero y de su madre, Carmen Navas, no exime de responsabilidad a quienes provocaron sus muertes.
Ambos casos —entre miles— son solo una muestra del nivel de sordidez y aberración alcanzado por el aparato represivo chavista.
El desmantelamiento de este sistema es un paso ineludible si verdaderamente se busca la reinstitucionalización del país y una transición hacia la democracia, como señalan desde el Departamento de Estado o Dinorah Figuera en la mesa de negociación con Rodríguez.
A los venezolanos de a pie nos corresponde mantener viva la exigencia de justicia e impedir que caigan en el olvido los nombres de los responsables de la destrucción nacional y del uso de la deshumanización como arma política.
La responsabilidad es compartida: alcanza tanto a quienes ejecutaron las órdenes como a los altos mandos que las dictaron.
Hoy, muchos pretenden barrer la basura bajo la alfombra para no estropear la “nueva estética” ni la escenografía inmaculada que intenta vender el trío siniestro.
Nuestra tarea es exponer esa realidad: evitar que el horror y el disfraz queden impunes.

