NotMid 29/09/2026
Opinión NotMid
Elecciones tiene que haber a todos los niveles: municipales, regionales, parlamentarias y presidenciales.
Sin embargo, no es lo mismo dejar las presidenciales para el final que empezar por ellas. Veamos.
La teoría de «construir el poder de abajo hacia arriba» tendría sentido si el andamiaje institucional venezolano no estuviera tan severamente dañado.
Salvo contadísimas excepciones, los alcaldes y gobernadores no son más que pagadores de nómina, despojados sistemáticamente de todas sus competencias.
Si no hubiera prisa, se podría empezar por allí, pero devolviéndoles sus atribuciones para que dejen de ser lo que son hoy: meros espectadores sin poder real.
Sin embargo, esa reingeniería ni es sencilla ni es inmediata; tomará tiempo.
Y elegir alcaldes y gobernadores por la sola pulsión de votar es como tomarse un laxante para sanar una fractura en el brazo.
La vieja tesis de «ocupar espacios» ya no aplica.
¿Y qué tal si se empieza por la Asamblea Nacional? La transición podría administrarse desde allí y, además, la Asamblea actual es una estafa integrada por diputados asignados y no electos (tan es así que la administración estadounidense tuvo que desempolvar a la AN de 2015 o, mejor dicho, a lo que quedaba de ella: la Comisión Delegada)
Ahora bien, comenzar por una elección parlamentaria —asumiendo que de ella resulte un Poder Legislativo con plenos poderes— conduciría a dos posibles escenarios:
El restablecimiento de la Constitución, lo que conduciría, más temprano que tarde, a la convocatoria de una elección presidencial dada la evidente falta absoluta; o
El cambio constitucional, bien sea a través de una reforma o de una Asamblea Constituyente.
Un proceso que también tomaría tiempo y para el cual no está claro que hoy exista suficiente energía social.
En ambos casos, o el camino desemboca inevitablemente en la presidencial, o la definición del poder se posterga de forma indefinida.
¿Por qué no empezar, entonces, por la Presidencia?
Venezuela es un país marcadamente presidencialista, y eso no se corrige ni por decreto ni con buena voluntad.
Huelga decir que hoy el cargo está usurpado y que la voluntad de cambio de la sociedad requiere, en este instante, de conducción y liderazgo real.
El tema tiene múltiples aristas que no se agotan en un editorial.
Lo cierto es que la discusión sobre cuál debe ser la primera cita electoral vendrá pronto, porque elecciones habrá.
Pareciera que la diplomacia estadounidense ve con buenos ojos un esquema gradual donde la presidencial sea el último paso; sin embargo, la mayoría del país no comparte esa visión.
Entre lo conveniente y lo posible, estará por verse qué logramos plasmar los venezolanos.

